Golpes en la cabeza como el sufrido por un albañil al caerle un ladrillo, el de un deportista en una colisión o el de un soldado o artificiero de la policía ante la explosión de una bomba, pueden provocar daños cerebrales que acaben destrozando sus vidas. Sin embargo, en el momento del impacto, y durante algún tiempo después, estos daños son a menudo invisibles. Para detectar inmediatamente el traumatismo craneal, un equipo de investigadores ha desarrollado un material basado en un polímero que cambia de colores dependiendo de lo fuerte que haya sido el golpe. El objetivo es algún día incorporar este material en los cascos de protección, proporcionando así una indicación inmediata y obvia sobre los daños.
Investigaciones científicas e informes de prensa vienen indicando reiteradamente en los últimos tiempos que las personas de las profesiones citadas pueden sufrir complicaciones a largo plazo (como pérdida de memoria, dolores de cabeza y hasta demencia) como resultado de traumatismos en la cabeza sufridos en el pasado.
No hay una forma sencilla de decir si alguien acaba de sufrir un daño cerebral, de modo que esas personas pueden continuar haciendo sin saberlo la misma actividad que les causó la lesión inicial y que puede provocar potencialmente más daños. Por eso, el equipo de Shu Yang y Younghyun Cho, de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos, ha desarrollado la nueva tecnología. Al proporcionar un aviso temprano del riesgo, podría prevenir daños adicionales. Si un golpe alcanza el nivel de fuerza considerado como peligroso, y el casco cambia de color como consecuencia de ello, esa señal visual inequívoca alerta al usuario, quien puede entonces buscar atención médica de manera inmediata

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